Aquella tarde lo dijiste
te amarraré a las cuerdas de una melodía
y si te desatas
cumpliré mi partida,
ya no me preocupa entender
tu nefasta situación
ni tu ironía
siempre has sido marioneta
de una sociedad televisiva,
yo sé que non parl'ohhh francés
y que mi voz suena más a un camión de las 6 de la mañana
que mis labios son más un cactus no enpeyotado
complementados al cadáver que tocabas a diario,
aquella tarde lo dijiste
te has roto el recipiente envenenado
te he mordido alguno de tus múltiples brazos
he escuchado la verdad no más inexistente
y me ataste a una cotidianidad inevitable.
qué testarudo, vos.